Alberto Spencer “cabeza mágica de Américaâ€
Hablar de Alberto Spencer es hablar de un grande del fútbol Mundial. Es el goleador histórico del torneo más trascendente del continente sudamericano, como lo es sin lugar a dudas la Copa Libertadores de América.
Con 54 goles, 48 con Peñarol de Montevideo (Uruguay) y 6 con Barcelona de Guayaquil (Ecuador), se convirtió en el máximo artillero de este torneo.
Nació en el pueblo de Ancón perteneciente a la provincia de Guayas (Ecuador), un seis de diciembre de 1937. El lugar lo describe el mismo Spencer en un reportaje que le hiciera la revista argentina El Gráfico en octubre de 1966 “El pueblo de Ancón es un campamento minero, donde están los ingleses de la Anglo, la compañÃa petroleraâ€.
Sobre su padre existen varias versiones acerca de su nacionalidad, algunas fuentes aseguran que era jamaiquino de origen inglés, sin embargo Alberto Spencer nos habla de este hecho en el reportaje que la revista argentina El Gráfico del 25 de octubre de 1966 (en su edición Nº 2.455, página 26) le hiciera en Montevideo:
“Junto con muchos ingleses llegó mi padre… ¡Ah!, ¿ustedes no sabÃan? SÃ, mi padre era inglés, y al poco tiempo de estar establecido conoció a mi madre…ecuatoriana, de allÃ, de Ancón, muy joven cuando se casó… (Spencer hace un gesto con los hombros como quién cuenta un hecho natural) Pues se casaron y tuvieron hijos… ¡No!… ¡Yo solo no! ¿Sabe cuantos hermanos somos? Trece…Yo soy el penúltimo.
Su aparición en el fútbol fue en plena adolescencia, se vislumbraba al gran goleador que vendrÃa. En los campeonatos organizados por las instituciones educativas, Alberto siempre marcaba goles en todos los partidos que jugaba, y siempre con la número diez.
Hasta que llegó el dÃa en que fue llamado para integrar una selección de Guayaquil con tan solo 14 años. En el partido que le tocó jugar marco dos goles y desde ese momento nunca más volvió a Ancón, el pueblo que lo vio nacer.
Spencer en la entrevista realizada por el periodista argentino Osvaldo Ardizzone de la revista El Gráfico, cuenta como se manejaba el fútbol en Ecuador en sus inicios de jugador:
“Allá es distinto que en la Argentina y que aquà en Uruguay…Los clubes en mi paÃs son sociedades donde mandan cuatro o cinco señores que invierten el dinero y son los únicos que administran…La única época importante es cuando llegan los equipos extranjeros, cuando se hacen torneos con clubes de afuera…
Y entonces se suele prestar a jugadores para reforzar al equipo de allÃ…Yo me acuerdo que jugué contra River Plate en 1956…CumplÃa entonces 16 años, y jugué para el Emelec…En River estaban…Rossi, Labruna, y otros que no recuerdo. Pero a mi me salieron muy bien las cosas… ¿Usted comprende? En esos encuentros es cuando uno consigue que lo conozcan, como pasó conmigo…
Primero llegó el Palestino de Chile para llevarme, pero no hubo arreglo con los señores del Everest… (Y Spencer se sonrÃe con picardÃa), ¿sabe lo que me dijo el tesorero del club, que además era mi patrón? “Mira, yo te pago y yo soy quien te vendoâ€. SÃ, allá es asÃ…Hay uno que le paga al arquero, otro al defensa…Quién me pagaba a mà era el tesorero. Los turcos son asÃ, porque allá la mayorÃa de los dueños de clubes son turcos…A mà me pagaba el señor IsaÃasâ€. DecÃa el goleador en la entrevista.
Finalmente es transferido al Club Atlético Peñarol de Montevideo (Uruguay), a raÃz de un acontecimiento histórico para el fútbol ecuatoriano y sudamericano. En julio de 1959 se inauguraba el estadio “Modelo†de Guayaquil que era en aquel momento propiedad de la Federación del Guayas, con capacidad para 70.000 espectadores.
En conmemoración a semejante hecho se celebró un cuadrangular en el que participaron los equipos más populares de Guayaquil, Emelec y Barcelona que en sus filas tenÃa a Alberto Spencer en calidad de préstamo ya que su ficha pertenecÃa al club Everest. También participaron Huracán de argentina y Peñarol de Montevideo, club en donde estarÃa el futuro de “cabeza mágicaâ€.
Peñarol lo compró a fines de 1959 luego de haberlo visto en el cuadrangular de Guayaquil, por la suma de 13.000 dólares.
Luego de jugar algunos partidos amistosos, debutó oficialmente en la final del campeonato uruguayo de 1960, ganándole al clásico rival (Nacional de Montevideo) y coronándose campeón en su primer partido con la camiseta aurinegra.
Con este club logró siete campeonatos locales, 1959, 1960, 61, 62, 64, 65, 67 y 1968, dos veces campeón de la Copa Intercontinental, 1961 ante el Benfica de Portugal y 1966 ante el Real Madrid de España y finalmente tres Copas Libertadores de América, 1960, 61 y 1966, siendo el goleador histórico (hasta hoy inalcanzable) con 54 goles, 48 con Peñarol desde 1960 a 1971 y 6 con Barcelona de Guayaquil de 1972 hasta 1973.
El futbolista nunca dejó de amar y representar a su paÃs a pesar de haber hecho casi toda su carrera fuera del mismo. En este caso el Uruguay fue su segunda casa, allà fue invitado en varias ocasiones a vestir la casaca “celeste†incluso para integrar la selección que participó en el Mundial de Inglaterra en 1966, claro que antes debÃa nacionalizarse uruguayo.
A pesar de semejante tentación, Spencer jamás dejó de sentirse ecuatoriano, el sabÃa muy bien que de alguna manera estaba representando a su paÃs cuando lograba algún campeonato con Peñarol, que en ese entonces era una potencia en el ambiente futbolÃstico.
Aún asà sin haber renunciado a la ciudadanÃa ecuatoriana, llegó a jugar por la selección uruguaya en seis ocasiones, quedando en la historia por anotar el primer gol uruguayo en Wembley, en un encuentro amistoso ante Inglaterra en 1964.
Con su selección jugó desde 1957 hasta 1972, teniendo una actuación destacada en el sudamericano “extraordinario†de Guayaquil en 1959. Retirándose finalmente en la Minicopa de Brasil en 1972.
Aquà transcribo otra entrevista a Spencer, publicada en el Libro de Oro del Club Atlético Peñarol del 28 de setiembre de 1991 (página 446), con motivo de los festejos de su centenario. En la misma Spencer habla sobre las finales de la Libertadores que disputara con su equipo, el club Atlético Peñarol:
“La primera Copa (Libertadores de 1960, la primera en disputarse) se la ganamos a Olimpia. Ya en el primer partido tuve problemas con Lezcano, que me marcaba. Al final lo expulsaron y asà ganamos 1-0 con gol mÃo.
Contra Palmeiras, en 1961, también se hizo difÃcil. Era un 0-0 clavado en el Centenario. Estábamos jugando descuentos y Djalma Santos (campeón Mundial con Brasil en los campeonatos de Suecia 1958 y Chile 1962) recibe una pelota en su área. Por ser un buen jugador, se creó un problema tremendo. Pretendió salir jugando en vez de reventarla. Dominó la pelota y el “negro†Cubilla se le vino encima. Lo apretó y cuando Djalma quiso rechazar, el voleo pegó en Luis y me cayó justita. La mandé adentro y ganamos 1-0.
En la revancha, empatamos 1-1, con gol de SasÃa. La bronca que se agarraron los brasileños fue memorable. El masajista me tiró primero con el botiquÃn y después con la bolsa de hielo…
Y en esas guerras cayó el mismÃsimo Santos de Pelé (Brasil), el mejor Santos (refiriéndose a las finales de la edición de 1962). Fue la única vez que jugamos en Villa Belmiro (estadio del Santos). Siempre fuimos arriba, primero 2-1, después 3-2. Estaba asà el partido, cuando desde las tribunas le sonaron la cabeza al juez de un botellazo. Era Robles, el chileno. Se armó un lÃo infernal. Yo habÃa hecho dos de los tres goles.
En medio de todo el lÃo, apareció Cataldi (Delegado de Peñarol en esa época) y le dijo al juez: “Vamos a seguir, pero aquà se acabó todoâ€. Y cerramos el formulario, como en el básquetbol. Pero si el partido se suspendÃa, nos mataban ahà mismito, al juez y a todos nosotros.
Entonces Cataldi le dijo a Robles: “Lo seguimos pero no sirve. El partido terminó ya tres a dosâ€. Al final hicieron otro gol, y la gente se fue tranquila pensando que Santos habÃa empatado y no habrÃa desempate (el en Centenario habÃa vencido Santos por 2-1). Nosotros le dijimos, está bien, nos vemos en Buenos Aires. Por supuesto, la Confederación Sudamericana ratificó el 3-2â€.
El partido desempate de la Copa edición 1962, termino 3-0 a favor del Santos de brasil que asà logró la primera Libertadores de su historia.
“En el recuerdo queda como alegrÃa mayor la Copa de 1966, cuando le ganamos el desempate a River Plate (Argentina) en Santiago de Chile, en un partido increÃble que Ãbamos perdiendo 2-0. En menos de quince minutos, los finales, los dimos vuelta y terminamos ganando por 4-2.
No se podÃa creer. De ese partido se habló mucho y cada uno dijo lo que le parecÃa. Ahora pasaron muchos años y yo pienso que lo ganamos porque River Plate tenÃa algunos jugadores que eran más buenos que el pan. Y en finales como ésas, hay que ser malo. Ellos tenÃan a Matosas, a Sarnari, a Ermindo Onega…â€
Desde aquel partido por la Copa de 1966, a River Plate le quedó el apodo de “gallinaâ€, que lo acompaña hasta la actualidad.
Finalmente terminó su carrera futbolÃstica en el Barcelona de Guayaquil (Ecuador), club en donde es muy querido. Allà llegó con 33 años y convirtió 18 goles, jugó desde 1971 a 1973 año en el que se retira definitivamente de las canchas de fútbol.
Los goles de Spencer en toda su carrera fueron los siguientes:
Everest (Ecuador): 101
Peñarol (Uruguay): 326
Barcelona (Ecuador): 18
Copa Libertadores: 54
Copa Intercontinental: 6
Selección de Ecuador: 4
Selección de Uruguay: 1
TOTAL 510 goles
En el año 1982 residiendo en Montevideo le detectaron un problema cardÃaco, quizás un primer aviso de lo que vendrÃa. En una operación exitosa, el futbolista logra una rápida recuperación, es allà que el gobierno de entonces presidido por el Dr. Oswaldo Hurtado, le ofrece ingresar en cualquier Embajada del Mundo para que no sufriera ningún tipo de stress económico.
Pudo haber elegido destinos como ParÃs, Tokio…Pero el goleador terminó eligiendo la que era su segunda casa, Montevideo. En 1996, el presidente ecuatoriano Abdalá Bucaram, lo elevó a la categorÃa de cónsul general.
Uno de los sueños de Alberto era que el estadio “Modelo†de Guayaquil algún dÃa llevase su nombre, lamentablemente este sueño no lo pudo ver en vida. Después de ocurrida su muerte, el presidente del Barcelona de Guayaquil, Galo Roggiero, declaró a la prensa de su paÃs que en homenaje a “este gladiador del fútbol†la cancha del estadio Monumental llevará su nombre.
“La cancha del estadio Monumental, llevará el nombre de este gladiador, se llamará Alberto Spencer Herrera. Barcelona tiene que hacerle justicia a este hombre, y cómo le hacemos justicia, poniéndole a la cancha el nombre de Alberto Spencer Herrera, el presidente de Barcelona lo decide ahora.
Los sectores del paÃs que en vida no le hicieron justicia a Spencer, este es el momento de hacerlo. Cómo asà el estadio Modelo no se va llamar Alberto Spencer, cómo asÃ, esto es justicia, que quién se oponga a esto que le explique al paÃs sus motivos para oponerse. Spencer fue el mejor jugador de la historia del paÃs.â€
Galo Roggiero recordó que en su anterior etapa de directivo del club, logró la hazaña de vestir con los colores del Barcelona al goleador, existiendo en ese momento grandes equipos interesados en contratarlo, ofreciéndole al jugador mucho más dinero del que él podÃa ofrecer.
“Yo no podÃa competir en dinero pero sà en argumentos, y lo que le ofrecÃa era de carácter humano, él rechazó el metal y vino a jugar por dos meses en Barcelona, y terminó quedándose dos años y se retiró en nuestro clubâ€.Dijo emocionado.
Independientemente de este hecho, Alberto Spencer quedará en la rica historia del fútbol sudamericano y Mundial. Con un estilo “felino†tan especial de los atletas de raza negra y la agresividad, dinamismo y tenacidad del futbolista británico, Spencer marcó una época de esplendor en el mundo del fútbol.
El destino quiso que partiera un 3 de noviembre del 2006 a los 68 años, a causa de un problema cardÃaco. Sin embargo nunca partirá de la memoria del pueblo ecuatoriano, siendo el MEJOR JUGADOR DE TODA LA HISTORIA DEL BALOMPIÉ DE ESE PAÃS, como tampoco de la memoria del hincha de Peñarol y porqué no, de todo el fútbol Mundial.
Para finalizar este artÃculo que recuerda al máximo goleador de la Copa Libertadores de América, elegà una nota que refleja lo que verdaderamente era Alberto Spencer.
Una vez algún periodista le preguntó que opinión tiene de los goleadores, y Alberto respondió:
“Siempre me preguntan si el goleador nace o se hace. En mi opinión, nace. No sé por qué pero el goleador está donde llega la pelota. Tiene esa intuición. Si el centro viene corto o largo, el goleador se encuentra ubicado donde va a caer la pelota. Sin duda se nace, porque se puede practicar el tiro o el cabezazo, pero meterla adentro del arco es una cosa natural. Por ejemplo a mi me daban una pelota para que hiciera diez jueguitos y me resultaba imposible, me caÃa enseguidaâ€.









